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Pensamientos

10 Cosas que aprendí viajando como mochilera

Hoy cumplo 7 meses viajando. Un mes más de lo que había planeado. Estoy trabajando como voluntaria en un hostal en el lago de Como en Italia, algo que jamás hubiera imaginado, mi plan era viajar sólo por Sudamérica.

Hace 3 años tomé la decisión de viajar, me tomó 2 años ahorrar lo suficiente para dar el paso y ahora puedo decir que es una de las mejores elecciones que he tenido en mi vida (que para ser honesta no han sido muchas). Entonces aquí les dejo algunas de las cosas que he aprendido en estos 7 meses mochileando.

  1. Las personas son las que hacen que el viaje valga la pena, he conocido a un vendedor de mariguana de Portland, un carpintero de Alemania, un abogado de Brasil, una maestra de yoga de Francia; todos me han enseñado algo y han expandido la forma en la que percibo el mundo. A veces es triste no seguir en contacto con algunos pero hay otros que se han convertido en amigos con los que sigo platicando casi todos los días.

    Conocí a Christian en Perú y lo visité cuando estuve en Alemania
  2. Después de 7 meses de viaje te das cuenta que a la gente en verdad no le importa la ropa que usas. Durante los 5 meses que estuve en Sudamérica no compré absolutamente nada de ropa, así que en las fotos siempre salgo usando lo mismo, a veces me quedaba sin ropa limpia y pues a usar lo que oliera menos mal, afortunadamente los mochileros son bastante comprensivos y es algo a lo que te acostumbras rápidamente. Puedo sobrevivir con muy poca ropa, un short, un pantalón de mezclilla y 7 playeras, con eso estuve viajando en Sudamérica. Al principio de mi viaje también cargaba con 2 faldas, 3 suéteres y unas 5 playeras más, las fui dejando en diferentes hostales porque no valía la pena cargar con ropa que no es totalmente indispensable y la verdad es que mi espalda me lo agradeció.

    La única ropa limpia que tenía ese día
  3. Los planes siempre van a cambiar. En mi plan original pasaba un mes en cada país de Sudamérica (menos Brasil) y regresaba a México en abril. Pasé los primeros 2 meses en Colombia y no visité los lugares que tenía planeado, en Perú estuve 3 meses porque simplemente me enamoré del país y de su gente; estamos en mayo y estoy en Italia, ¿cómo pasó eso? Siendo flexible y aprovechando los vuelos de 300 dólares de Río de Janeiro a Zurich.

    Tratando de no morir de frío en Zurich
  4. Siempre hay un mochilero que lo sabe todo y que ha ido a todos los lugares y que te hace sentir un poquito mal por no vivir experiencias mas “reales” pero aprendí que cada quien tiene su ritmo y su tiempo y no por no haber comido hongos en una playa remota en Balí soy mejor o peor mochilera.

    Atardecer en el Amazonas
  5. El helado puede ser una comida completa. Si amigos, cuando uno viaja con un presupuesto ajustado a veces hay que hacer sacrificios. Un helado en Sudamérica a veces cuesta lo mismo que un menú del día y en Europa es mucho mas barato comprar un gelato que una ensalada ya no se diga un plato fuerte. Además creo firmemente que el helado es muy saludable, fuente de vitamina C, calcio y felicidad.

    El açai brasileño es de mis favoritos, me comía 2 al día
  6. Hay gente buena y mala en todos lados. Y en general hay mas gente que te quiere ayudar que la que te quiere hacer daño.
  7. Viajando empiezas a apreciar los pequeños detalles que dabas por sentado antes. Durante una semana en el Cabo de la Vela (Colombia) nos daban una cubeta con 10 litros de agua para bañarnos, no teníamos luz eléctrica mas que 4 horas al día y dormimos en una hamaca en una palapa pero sin duda fue uno de mis lugares favoritos en todo el viaje. Cuando regresamos a Riohacha agradecí infinitamente la regadera, el baño y poder cargar mi celular a cualquier hora.
  8. Los buenos amigos siempre van a estar ahí. Gracias al Wi-Fi y a WhatsApp puedo estar en contacto con algunos aún mas que cuando estaba en México. 
  9. Los que me conocen saben lo quisquillosa que puedo ser con la comida. No como pollo, soy alérgica a los crustáceos, no me gusta probar comida que no conozco. Viajando esto disminuyó un poco (no puedo decir que ahora como de  todo) pero ahora soy mas abierta a probar nuevos y variados alimentos. En Chiclayo (Perú), una señora súper amable me invitó a comer cau cau y pues yo acepté muy feliz, cuando me trajo el plato y me di cuenta que era pancita ya era muy tarde para decir que no me gusta así que tuve que comer pancita por primera vez en mi vida.

    Mi comida favorita en Alemania
  10. Nunca vas a poder verlo todo. Y eso esta bien. En los tres meses que estuve en Perú visité muchos lugares pero no fui a Machu Pichu, las líneas de Nazca, Arequipa o el Cañón del Colca. Lo bueno es que puedes planear otro viaje para ver todo lo que no viste en el anterior #vision.
    Camino a la Laguna 69

    Así que estas son algunas de las cosas que he aprendido, ¿qué les parecen? Ahora sólo me queda relajarme y dejar que la vida me siga sorprendiendo como estos últimos 7 meses.

María José

The author María José

Durante 2 años pagué todas mis deudas y me puse a ahorrar dinero para poder viajar por Sudamérica.

2 Comments

  1. Esta increible tu blog!!! No dejes de escribir sigue compartiendonos un poquito. Saludos RoseBolan

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